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Tomar decisiones está relacionado con renunciar

Muchas veces queremos todas las opciones del menú. Y nos olvidamos que cuando tomamos decisiones estamos dejando crear una posible realidad. Cuando tomamos decisiones, estamos renunciando.

Las posibles realidades a las que nos enfrentamos antes de tomar una decisión puede resultarnos abrumador. Decir que no, no siempre nos es sencillo.

Pero si te puedo decir que podemos aprender a decir que no, podemos aprender a desarrollar nuestra habilidad para “acertar” cada vez más.

De esto va el artículo de esta semana. De aprender a decir que no y acertar.

La renuncia como habilidad básica para tomar decisiones.

Empiezo por el principio porque no hay otra manera de entender la toma de decisiones si no es desde la renuncia.
En el momento en que decides algo, estás diciendo que NO a otra situación. Con esto no quiero provocarte más ansiedad, créeme que no. Sino pretendo que tomes consciencia.
Piensa en la última decisión que has tomado en las últimas semanas. ¿A qué has renunciado? ¿Cómo te hace sentir esa renuncia? ¿Qué ganas gracias a ella? ¿Y que pierdes gracias a ella?

Lo que es y lo que no es renunciar.

Es importante que cuando hablemos de renuncia le pongamos un pelín de contexto.

La renuncia no es:

  • No actuar
  • No hacerse responsable
  • Quejarse por la situación
  • Tirar balones fuera
  • Otras versiones de evitación

La renuncia es:

  • Hacer la responsabilidad mia
  • Comprender el contexto y las posibilidades y optar por la más positiva para mi.
  • Tomar acción para cambiar mi realidad.
  • La capacidad de aprender a renunciar

No te lo voy a negar que renunciar genera insatisfacción pero la verdad es que también puedes verla como una ventaja. Renunciar es no llegar a todo y está bien. Es escucharte verdaderamente.

Déjame que te diga que los seres humanos si en algo nos diferenciamos de las personas es en la capacidad que tenemos para usar el lenguaje y aprender “normas” sobre nuestro contexto.

Lo que está a nuestro al rededor está porque un día aprendimos a renunciar a alguna situación o persona que no nos era beneficiosa. Y esta es la buena noticia, se puede aprender a renunciar, se puede aprender a elegir qué queremos a nuestro alrededor.

Para ello necesitaremos:

  1. Tomar acción
  2. Ser responsables
  3. Comprometernos

La toma de decisión como camino en construcción

Hasta ahora hemos visto que renunciar puede resultar de ayuda la toma de decisiones. Entender que renunciamos todo el tiempo y que hagamos lo que hagamos siempre estamos optando por una de las opciones.

Pero para no vivir en la infinita insatisfacción de que no estoy viviendo la mejor versión, para salir de ahí te doy un consejo, así al vuelo, sin conocer tu caso concreto.

Haz dos columnas y apunta a un lado lo que te da esa situación, lo que te hace sentir, lo que te lo pone fácil que eso sea así. Y al otro lado escribe lo que te está limitando el no elegir esta situación. Ahora me gustaría que a cada punto le des una puntuación del 1 al 100. Al final pregúntate, ¿qué pesa más para mi? ¿Qué fuerza tiene más poder? ¿Acaso no tengo a la vez la satisfacción y la insatisfacción?

Podemos tomar decisiones, podemos renunciar y podemos aceptar. ¿Qué estás eligiendo hacer?

La renuncia y la toma de decisión

Aquí es donde está íntimamente relacionada la toma de decisiones con la renuncia. Vemos que no podemos tener todo eso que queremos, que no tenemos todo el tiempo que queramos para hacerlo absolutamente todo. Pero lo que sí podemos hacer es tomar la parte que hemos decidido y vivirla al 100%.

Aceptación vs resignación

Aquí quería llegar yo. A hablar de las diferencias entre una y otra. Yo misma en una sesión con mi terapeuta me dejó en shock. ¿Estaba aceptando la situación o estaba resignándome?

No te voy a liar con toda la historia personal, pero sí que te voy a decir que son dos cosas bien diferentes:

Resulta que la resignación suena más a darse por vencido, a dejarse llevar por la situación actual. Mientras que la aceptación es más como cuando tu ya sabes que de esa situación has tenido suficiente.

La resignación me hace sentir:

Frustrada
Apática
Desmotivado

La aceptación me hace sentir:

Sereno
Seguro
Enfocado en lo importante

En sí te hace sentir satisfecho con la vida que tienes.

5 consejos para tomar decisiones aprendiendo a renunciar

Estos consejos, no son nada más que eso. Consejos. No conozco tu caso concreto como para poder ayudarte al detalle así que espero que puedas adaptarlo a tu circunstancia concreta.

Muchas de estas prácticas las he aprendido y aplicado, aunque sigo en el camino para trabajar 100% con ella en mi día a día.

  • Alinea lo que haces a tus valores: Es más fácil que renuncies a actividades que no están alineadas con tus valores, de esta manera la insatisfacción la llevarás mejor.
  • La renuncia existe, toma consciencia de ella en tu día a día. Observar y ver que realmente renunciar es bueno para mi, es normal para todos y es necesario para avanzar te ayudará.
  • Cuando quieras cambiar un hábito piensa primero en ¿A qué estoy renunciando?
  • La satisfacción personal no es permanente, recuerda que renunciar implica sentir insatisfacción, convivir con ella.
  • Observa cómo sientes la renuncia en tu cuerpo, dale la bienvenida, sé consciente y sigue adelante.

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