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El compromiso como valor: una historia personal

El compromiso como valor: una historia personal.

Quiero que pienses un poco en tu vida en general, que la mires con perspectiva. Cuando estamos en el mejor momento de nuestras vidas creemos que nunca nada cambiará. Y además cuando creemos estar en el peor también lo pensamos.

Lo único constante es que estamos en ese cambio emocional constante. Por eso hoy quiero hablarte de otro aliado para conseguir tus objetivos. El compromiso.

Desde pequeña he tenido el compromiso como valor. Pero quiero contártelo desde una historia personal. Te voy a explicar como el compromiso formó parte de mis valores mucho tiempo y como he ido cambiando de perspectiva sobre él, en los últimos años.

El compromiso ¿una obligación o un disfrute?

La semana pasada te contaba sobre la constancia, sus aliados y sus enemigos. Hoy quiero agregar el compromiso a esta fórmula. El compromiso para la RAE, es una ‘Obligación contraída’ o ‘Una palabra dada’.

Sin embargo para mí, el compromiso es la capacidad de disfrutar con aquello que haces, aunque salgas de tu zona de confort. Y OJO, con disfrutar me refiero a divertirme, a pasármelo bien experimentando. Y aunque no sepas realmente qué va a suceder, mantienes la dirección alta. Para que aunque no llegue a la luna, al menos me quede cerca.

También es una de las palabras que más nombro al iniciar cada proceso de coaching. Me gusta explicar el compromiso desde el disfrute y no tanto desde la obligación como lo define la rae por una sencilla razón. El compromiso es flexible, lo marcas tú y puede cambiar con el tiempo. Si somos capaces de verlo de esta manera te será más sencillo alcanzar aquello que te propones.

Como pasé de entender el compromiso como obligación a disfrute: Mi historia sobre el compromiso.

La constancia y el compromiso siempre han marcado muchas etapa de mi vida. Por algún motivo que desconozco para mi todo lo que salía de mi boca eran algo así como palabras talladas en piedra. Estas palabras son difíciles de cambiar. Y por eso cada vez que me comprometía con algo o a algo, lo hacía de esta manera. Siendo rígida conmigo mismo, aunque mis necesidades cambiaran. Estos dos fueron dos de mis valores principales durante mucho tiempo, eran mi todo.

Soy consciente de que la constancia y el compromiso tenían una fuerza brutal en mí por aquel entonces, no había nada que me propusiera que no consiguiera. Y no lo digo con altanería sino, desde la certeza de que para llegar a algo solo había que proponérselo. Esto me alejaba de entender como era que los demás aunque quisieran alcanzar objetivos, no llegaran a ellos. Y es sencillo, no es que fuera una cínica ni mucho menos, pero las personas tienen necesidades y prioridades. Y ahí estaba la clave sobre llegar o no llegar a esos objetivos.

Lo que aprendí de mi experiencia es que los compromisos NO están tallados en piedra. Que si alguna vez te lo has puesto, fue para poder disfrutar de eso que tanto te gusta hacer. Para satisfacer una necesidad ya sea personal o profesional.

La realidad es que la constancia y el compromiso son capaces de crear una fuerza y un cambio brutal en tu día a día y en tu vida. Es capaz de crear ese contexto que tanto tiempo llevas queriendo tener.

He creado un reto de 5 días que no te puedes perder, donde además de trabajar tu compromiso y tu constancia, puedes observar cómo

AUTOCOACHING: Trabajar el compromiso

autocoaching trabaja tu compromiso

Estas preguntas son para que te cuestiones el momento en el que estás a nivel de compr

omiso y puedas llegar a nuevas conclusiones.

  1. ¿Qué compromiso quieres adquirir?
  2. ¿Para que vas a adquirir este compromiso?
  3. ¿Cuales son tus banderas rojas en este compromiso?
  4. ¿Que te vas a permitir con este compromiso?
  5. ¿Qué NO vas a permitir con este compromiso?
  6. ¿Cómo te va a hacer sentir este compromiso?
  7. ¿Es lo que esperabas sentir?

¿Por qué tener el compromiso como valor?

Si eres del tipo de persona que no le van las normas o las reglas como a mí, pero que sin embargo tiene un alto sentido por sus valores y quien quiere llegar a ser. Entenderás cuando digo que los valores son tu guía a la hora de tomar decisiones.

Desde que tengo consciencia de mi persona he utilizado el compromiso y la constancia como valores principales. Rara vez no tenía un motivo fuerte por el que luchar por lo que hacía, lo que me hacia comprometerme de una manera fuerte con las responsabilidades que iba adquiriendo a lo largo de los años. Durante muchos años me comprometí a entrenar 6 días a la semana, unas 4-5 horas al día.

El día que decidí dejar de entrenar, recuerdo mucho miedo a fallar a mi compromiso, a mi palabra de llegar a ser quien había dicho que iba a ser. De contarle a mis padres que ya no podía mantener el ritmo. Me sentía fracasada.

Fue unos años más tarde que entendí que el compromiso y el disfrute no estaban reñidos entonces, que lo que sentía no era más que tristeza por abandonar lo que había sido mi casa durante muchos años.

Desde entonces cuándo me comprometo decido hacerlo desde el disfrute, conociendo a las personas que me rodean, aprovechando ese compromiso para equivocarme, para compartir, para inspirarme. El compromiso no tiene nada de malo si sabes disfrutar de él.

4 preguntas para que el compromiso y la constancia remen a tu favor

Me gusta siempre que reflexiones sobre el momento en el que estás con respecto a estos conceptos. Conocer y profundizar en la idea que tienes de ellos. Te propongo 4 preguntas sencillas para reconocer el compromiso y la constancia en tu día a día.

¿Qué es eso que llevas trabajando en las últimas semanas?
Del 1 al 10, ¿cuanto de importante es para ti llegar a donde te propones?
¿Qué puedes hacer a partir de hoy para remar a tu favor?
¿Cómo de presente están el compromiso y la constancia en eso que te propones?¿Hay algo más que puedas hacer al respecto?

Estas preguntas son parte del ejercicio de autocoaching de cada semana. Espero que lo disfrutes. Y que si necesitas ayuda o guia no dudes en escribirme a hola@victoriarodriguez.es

Conocer tus valores te dará amplitud de miras

Sé que es raro decir que no creo en las normas y en las reglas. Creo en las personas y en su capacidad para tomar decisiones. Creo en que cada persona merece conocer de si misma y sobretodo conocer cuales son las motivaciones que tiene para hacer lo que hace.

Puede que llegue más lenta a los sitios, pero sé que a donde llegue, lo hago desde mis valores. Hace unas semanas te contaba sobre la importancia de tener un BIG PICTURE claro.

Y hoy quiero agregar que si a ese BIG PICTURE le agregas tus valores más relevantes. Entonces tendrás esa capacidad de tomar decisiones más alineada contigo.

Es sencillo a la par que complejo lo que te voy a contar ahora, pero a mi me gusta trasladarme a un hipotético final de mi vida y mirar que ha sido importante para mi en mi último suspiro. De ahí extraigo mis valores y mis prácticas.

¿Te atreves?

2 libros que ha marcado mi compromiso

Este 2021 llevo leídos algunos libros, y sobretodo los que me han ayudado a poner foco son:

Hábitos atómicos. Un libro bastante conocido pero que pondrá orden a lo que tienes en mente hacer.

Sal de tu mente, entra en tu vida. Este libro espectacular me ha desvelado una terapia que desconocía llamada Terapia de aceptacion y compromiso. Curioso ¿eh?. Este libro te despoja de tus miedos, te pone frente a ellos y te ayuda a desbloquear tu mentalidad.

Una maravilla de libros. Si los lees y te apetece contarme qué has podido cambiar en tí, me encantará conocerlo.

Y como siempre digo, si algo de todo esto te ha resonado y quieres ahondar más, puedes ir a mi blog o apuntarte a mi newsletter. Sigue en la búsqueda, no te rindas, no dejes de intentar salir de tu incomodidad. Fuera de ella hay un mundo de posibilidades.

Te dejo otros recursos que te pueden interesar:

20 reflexiones para trabajar en ti misma.

La guía que inspira a cambiar tu liderazgo.

Y para empezar a trabajar conmigo puedes hacerlo aquí.

Un abrazo fuerte,

Victoria

2 Comentarios
  • Aurora
    Publicado a las 09:21h, 12 junio Responder

    Qué bonita reflexión, Victoria. Creo que a veces somos demasiado rígidos con nosotros mismos y esa rigidez es la que nos crea malestar y desánimo aunque el objetivo que tengamos nos ilusione. Fluir, qué necesario y qué difícil a la vez.

    ¡Un abrazo!

    • Victoria Rodríguez
      Publicado a las 17:31h, 14 junio Responder

      ¡Gracias Aurora por tu comentario! No es nada fácil dejarse fluir y sobretodo encontrar esa flexibilidad para poder llegar a lo que necesitamos.

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